Definición
Una Política de Valoración es un documento organizacional que declara los principios, metodologías permitidas, gobernanza, frecuencia, jerarquías de datos y autoridades de aprobación utilizadas para determinar los valores de activos y pasivos para fines contables, regulatorios y de apoyo a la decisión.

Principio

Principio
Establecer reglas coherentes, auditables y respaldadas por la gobernanza para que las valoraciones sean repetibles, transparentes y estén alineadas con normas contables y tolerancias de riesgo.

Demostración

Demostración
La política de un banco especifica que los valores negociables usan precios cotizados (Nivel 1); los instrumentos poco negociados usan entradas observables con calibración de modelo (Nivel 2); y los derivados complejos usan modelos internos validados con aprobación ejecutiva (Nivel 3).

Aplicación incorrecta

Aplicación incorrecta
Tratar la política como guía opcional y permitir métodos ad hoc sin aprobación documentada, llevando a estimaciones inconsistentes de valor razonable y hallazgos de auditoría.

Consecuencia

Consecuencia
Cuando se aplica, la política reduce el riesgo de valoración, mejora la comparabilidad entre periodos y unidades, y respalda estados financieros y presentaciones regulatorias fiables.

Inversión

Inversión
Una inversión sería una cultura de valoración ad hoc donde métodos, entradas y aprobaciones varían por analista, produciendo valores no reproducibles y no transparentes.

Límite

Límite
Cubre la gobernanza y métodos de valoración a nivel de empresa pero excluye la fijación de precios operativa para ventas, que puede seguir reglas comerciales en lugar de contables.

Tensión semántica

Tensión semántica
Existe tensión entre una política prescriptiva que asegura coherencia y una basada en principios que permite juicio para instrumentos nuevos; ambos buscan valor correcto pero difieren en rigidez.

Síntesis

Síntesis
Una Política de Valoración codifica formalmente cómo elegir métodos, entradas y controles para que las salidas de valoración estén gobernadas, sean auditables y consistentes a través de instrumentos y necesidades de reporte.